En el emerger de la ciudad terrenal, hundida en otros tiempos por los egos humanos, tendrá el renacer, por que las doncellas en su total magnitud levantarán a esta ciudad y harán que traspase hielos, aguas, y se posicionarán en una armónica y única secuencia vibratoria. Ello es el resurgir del humano, por eso el Gran Trabajo de las doncellas, con su total energía dúctil, misericordiosa...y de una entrega tal que solo corazones de Amor pueden hacerlo.
Digo y hablo de” doncellas”, y me refiero metafóricamente, pues estoy hablando de energías femeninas, por así decirlo, o puedo decir energías vivificantes, de corazones que laten en el mismo sentido universal.
Para lograr este latido símil al universo, las energías de las doncellas y de las mujeres terrenales se abocaron a su tarea de Amor. Pues ellas ya la conocen, ya saben, por que supieron ser madres, ser hijas, hermanas y saborearon todos los roles femeninos por vidas y vidas encarnadas hasta lograr el total sentido de la manifestación femenina.

Cuán maravillosos corceles que galoparán hacia la Luz, hacia este emerger de la bella Reina que convoca a las mujeres de este hacer.
La bella Reina y me estoy refiriendo a la mujer que fue madre, esposa, hija, todas ellas en una sola, en aquella que ustedes dicen “Madre Celestial” y en el planeta está implícito la imagen de la Reina a través de tantas apariciones energéticas y algunas veces físicas. Ésta Madre Celestial, es el resumen de todas las mujeres que a través de los tiempos supieron decir y hacer Presencia para la Creación, o Dios, y para la humanidad.
Ya ves los velos se caen y en el mismo momento en que la convocación esté, para las mujeres en acción, para el emerger de esta ciudad, cada una de ellas sabrá quiénes son, y lo que tienen que hacer. El velo pues ha caído finalmente y los hombres y mujeres físicos de esta humanidad comprenderán la gran obra del mismo Cristo. Está escrito.
Mir.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario